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viernes, 27 de febrero de 2026

Artículo de la Semana

 

  

Ingeniería Social y la Bioética

 


 

Por: Irma Ustariz

Las nuevas generaciones del Siglo XXI,  adoctrinadas por los algoritmos de internet  han  dado un giro radical  en torno a su identidad, sexual  y como especie bípeda, sobre todo en aquellos jóvenes influenciados por el lado más oscuro del ser humano. Todo aquello que creíamos haber superado con la razón se desmorona. La distopía de un mundo deshumanizado que pensábamos solo era posible como ciencia ficción o teoría conspirativa  ha influido esencialmente en las nuevas generaciones que permanecen perdidas en un laberinto social donde no existen normas ni límites.

 La normalización de la droga en sus diferentes manifestaciones, para evadirse de una realidad dolorosa, la dicción a la pantalla,  las guerras, la inducción a comportamientos moralmente inaceptables, los videos juegos cargados de violencia y confrontación entre individuos, se imponen desviando la  sana convivencia y cooperación en la sociedad, la tergiversación de la violencia como un hecho aceptable a través de películas, videojuegos, comics, publicidad, dentro de  los colegios como herramientas de manipulación para crear confusión en los niños sobre su género femenino o masculino a través de una agenda Transgenero, transexuales, travesti y oposición a los que cuestionan el sexo binario hombre-mujer con la representación de grupos  que con una bandera arcoíris y hombres con disfraces que los identifican como los dragsqueens. A través de un proceso de desconfiguración y confusión impulsados desde los colegios a edades muy tempranas donde los niños y niñas no han madurado su proceso hormonal,  sexual ni emocionalmente.

Escuelas permiten ahora que los niños se identifiquen como gatos, caballos, dinosaurios y todo tipo de cosas 

 

 

 Lo más reciente los Therians o Trasespecies humanos que se creen animales… como lo menciona Micklos Luckacs, en su libro de Neo Entes como una forma de guerra antropológica. Entender cómo la tecnología intenta redefinir y reconfigurar al ser humano al transhumanismo.

La empatía y la compasión, rasgos que caracterizan a una sociedad evolucionada se ha desdibujado en el ego para dar paso a las más bajas pasiones de una civilización decadente. Donde la violencia desmedida el control sobre quienes no favorecen los intereses de grupos que siguen un dogma o creencia que trata de imponer una idea o comportamiento desviado de la lógica coherente y reflexiva  a través de la fuerza, la confusión, el castigo  y el miedo.

Estamos ante la presencia de un reset de una civilización que a través de la decadencia y tercerización de la biología y la genética, ciencias de la vida  en el que la tecnología, la información y la IA, transformaran a la humanidad, la biotecnología para experimentar con el ADN,  para su total dominio, cuando los dueños de los recursos podemos inferir que el problema no es sólo moral sino existencial la raza humana está en peligro. Hemos visto que cuando en  las civilizaciones prediluvianas.hubo grupos que intentaron ser dioses el resultado siempre es destrucción.

Al observar, el uso de la tecnología bajo control de un grupo de tecnócratas que compiten por el poder y no por el bien común estamos ante la presencia del ego y  la avaricia desmedida para generar guerras con armas no tripuladas, pero devastadoras y el uso de la genética y la biología para crear armas biológicas que destruyen desaparezcan poblaciones completas, mostros híbridos no es muy alentador para esta civilización decadente y podríamos aproximarnos hacia dónde se dirige la humanidad del Siglo XXI. Probablemente hacia su propia destrucción.

 

 


 

 

 


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